Entrevista a Pepo Pérez

Empezamos con un tópico… ¿de dónde te viene la afición por los cómics?

Bueno. Como tanta gente, los leo desde que era muy pequeño, desde que aprendí a leer para ser más exactos. Siempre he leído mucho, todo lo que caía en mis manos, primero tebeos, más tarde libros juveniles, cualquier cosa. También me sucedió como a muchos lectores en España, que tuve la fortuna de leer de todo, me refiero a “de todo” lo que se publicaba aquí, claro. Historieta europea ( Tintín , Astérix , Lucky Luke , Blueberry , Jeremiah …), superhéroes americanos (Marvel, DC, lo que fuese), los tebeos y semanarios de la Bruguera; más tarde las revistas de Toutain, donde descubrí a la generación de Carlos Giménez, Beá, Font, Altuna, Bernet… En fin, que leía muchos tebeos. Luego tuve el típico paréntesis tonto de la adolescencia, en el que piensas la típica chorrada de “ya soy mayor para leer tebeos” y, horror, te deshaces de todos tus cómics. Pero volví a ellos a raíz del boom del cómic estadounidense de mediados de los ochenta, concretamente el del llamado “curso del 86”: Dark Knight , Watchmen , todo eso. A partir de ahí, enganché de nuevo y ya no he parado, abriendo de nuevo el espectro hacia el cómic europeo y el cómic japonés, al menos desde que éste empezó a publicarse regularmente en España, a comienzos de los 90.

¿Cómo conociste a Santiago García? ¿Cómo comenzasteis a trabajar juntos?

elmanglar11santiagopepoLe conocí en el primer Salón de Coruña, allá por el 98, y, aunque suene tópico, es la verdad: conectamos de inmediato. A partir de ahí mantuvimos el contacto. Recuerdo que nos presentó Toni Guiral, el primer editor de un trabajo profesional que tuve. Toni todavía trabajaba en Planeta-DeAgostini Cómics y un par de meses después me encargó el dibujo de Orígenes Jaque Mate: Sangre para la línea Laberinto, con guión de Juan Carlos Cereza. Bueno, a lo que iba. Desde ese encuentro en Coruña, Santiago y yo mantuvimos contacto frecuentemente por mail. De ahí surgieron mis colaboraciones teóricas en las revistas U y Volumen , que dirigía Santiago. Y, bueno, hace dos años hablamos de hacer algo serio, un álbum. Le dije que me apetecía mucho intentar mezclar dos géneros, el costumbrista y el de superhéroes, pero aún no sabía cómo. Entonces me contó una vieja idea suya para una historia que era justo eso mismo, costumbrismo + superhéroes, y en clave de humor. La idea que me contó es la premisa argumental de El Vecino : un joven opositor, solitario y retraído, descubre que su vecino es un superhéroe. A partir de ahí, contaríamos no las peleas del superhéroe, sino la amistad que se forja entre ellos dos, la influencia mutua en sus comportamientos y también sus relaciones con otros personajes, sus vecinos, sus compañeros de trabajo, las chicas que intentan conquistar, etc. Y todo en clave de comedia. Bueno, no todo, pero sí muchas escenas. Lo digo porque en el guión hay muchos cambios de tono -hay momentos más melodramáticos, otros más melancólicos, otros más esperpénticos- que a mí personalmente me gustan mucho.

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En fin, a mí su idea me encantó, y le dije que si escribía un guión con eso, yo lo dibujaría. El tío cumplió su palabra y lo escribió en pocos meses, con lo cual ya no había marcha atrás, ja, ja. Así que “tuve” que dibujarlo si no quería “quedar mal” con él, ja, ja. No, en serio. Santiago me envió un primer guión más o menos definitivo -aunque luego lo reescribió varias veces- en junio del 2002, y a mí me gustó mucho. Durante el verano, hice los diseños de personajes y un buen montón de bocetos para ver el tipo de dibujo que tendría el álbum, los escenarios, etc. En otoño me puse a dibujar las primeras páginas, aprovechando todo lo que podía los ratos libres. Y, bueno, lo acabé en abril de 2004.

“El Vecino”, vuestro trabajo más reciente, ha recibido muy buenas críticas (sobre todo en esa gran página de Tierra de Héroes 😉 gracias a la frescura y originalidad de su planteamiento. Personalmente lo que más me ha gustado es que es un cómic bastante gracioso pero sin usar el recurso fácil de la parodia. ¿De dónde os vino la inspiración? ¿Hay algo de autobiográfico?

Gracias por los cumplidos. Me alegro que te haya parecido gracioso. Bueno, el guión es cosa de Santiago, ya lo sabes, así que el mérito arranca de él. Yo intento dibujarlo de modo que no se pierda la gracia. En general, pienso que Santiago tiene facilidad para el humor, le sale de manera natural. Si a eso le sumamos que mi dibujo también tiene un punto humorístico del que no me puedo librar, pues… De todos modos, como te decía arriba, tampoco quisimos hacer una comedia pura para hacer reír sin más, sino una de esas “comedias tristes” donde, en efecto, hay escenas francamente ridículas, concebidas para reír, pero por debajo hay un trasfondo humano bastante triste o sórdido, llámalo como quieras. Pienso que en esos casos el humor funciona mejor por contraste con la parte melancólica. Además, ese tipo de comedias tristes, creo, es una buena metáfora para la tragicomedia que es la vida.

Sobre lo autobiográfico… Bueno, supongo que es inevitable que tanto Santiago en el guión, como yo en los gestos de los personajes, hayamos volcado algo personal, ya sea consciente o inconscientemente. Pero, bueno, siempre son pequeños detalles, más que otra cosa, no la trama general ni las escenas concretas, que en algún caso son francamente grotescas. De todos modos, es que los dos arquetipos que representan ambos protagonistas, José Ramón y Javier, son bastante universales y, en el fondo, dos aspectos complementarios de una misma personalidad. Una especie de esquizofrenia que, en el fondo, todos tenemos en nuestro ser, en mayor o menor medida. Como dice Santiago, unos días nos sentimos más como José Ramón, el pusilánime; otros días más como Javier, el pícaro y caradura. Por eso mismo, pretendíamos que la universalidad de esos dos arquetipos es lo que haría que los lectores empatizaran con los personajes y se interesaran por la historia.

Según creo, hay planeado un segundo volumen de “El Vecino”. ¿Puedes anticipar algo?

Sí, que Santiago está escribiendo el guión del segundo. Ya tiene pensada la historia (de hecho, tiene pensada la historia completa de la serie, que abarcará un total de cinco álbumes), pero ahora viene lo difícil para él, que es sentarse y escribirse el guión completo, con todas las escenas, viñetas y diálogos. En cuanto tenga una versión más o menos definitiva -lo digo porque estoy seguro que lo reescribirá varias veces-, me pondré a dibujarlo. Espero no tardar demasiado.

Con el panorama de cómic tan malo que tenemos en el país ¿cómo conseguisteis engañar a los chicos de Astiberri para que os publicaran nada menos que un álbum? ¿Secuestrasteis a algún familiar de los editores?

Bueno, a ver, yo es que no creo que el panorama del cómic en este país sea precisamente malo, al menos en estos momentos, sino al contrario. Se edita más y mejor que nunca, y no estoy exagerando un ápice. Jamás en la historia de la industria del cómic español se ha editado tanto como ahora ni con tanta variedad: se publican más tebeos de superhéroes, europeos y japoneses que en ningún otro momento de nuestra historia. Y bien editado, además, al menos en la mayoría de los casos. Lo digo porque la tradición española siempre ha sido la contraria, es decir, la de editar fatal. Además, hay algunas editoriales, no muchas, pero sí varias -y una de las que más Astiberri- que están apostando por volver a producir cómic español.

Cuestión distinta es el tema de que casi nadie en España viva del cómic y que tenga que ganarse la vida con otros trabajos, pero eso no es un problema exclusivo del cómic, ni muchísimo menos. A la inmensa mayoría de escritores, pintores o músicos de este país les sucede exactamente lo mismo: no viven de su arte, tienen otro trabajo y su tiempo libre lo dedican a escribir, pintar o componer. En el cómic concretamente -al igual que en literatura, ojo- las tiradas suelen ser pequeñas, así que es normal que los editores no te puedan pagar mucho. Ellos tampoco ganan mucho, al menos no con el cómic hecho aquí, que sale mucho más caro de producir porque tienes que pagar al autor, aparte gastos de imprenta, distribuidora, etc. En cambio, comprar material extranjero y publicarlo aquí siempre les sale mucho más barato a las editoriales.

Y no, a Astiberri no tuvimos que convencerles de nada, ja, ja. El proyecto de El Vecino lo enseñamos primero a otra editorial, a la que no le interesó publicarlo. A continuación fuimos a Astiberri. Fernando Tarancón se leyó el guión de Santiago más cuatro páginas mías de muestra y le gustó mucho a la primera. Sus socios en Astiberri también lo leyeron y parece que hubo consenso. A los pocos días nos dijeron que sí, que querían editarlo y que apostaban por nosotros. Luego no nos han negado nada, ni nos han hecho cambiar nada en absoluto. Todo lo hemos elegido nosotros: diseño del álbum, formato, número de páginas, etc. Desde luego, fue una suerte que les ofreciéramos el proyecto a ellos y que ellos quisieran publicarlo. Además, lo están moviendo fuera para intentar publicarlo en el extranjero. Ya han recibido un par de ofertas, por cierto. A ver si cuajan.

¿Tienes planes de trabajar con otros guionistas o por tu cuenta?

Bueno, estoy muy a gusto con Santiago, así que, ¿para qué cambiar? Nos entendemos muy bien, casi nunca hay fricciones ni discusiones absurdas, así que perfecto. En cuanto a guionizar por mi cuenta, bueno, a mí me gustaría escribir alguna cosilla, concretamente una historieta que tengo pensada, pero poca cosa, de momento el grueso de mi trabajo seguirá teniendo los guiones de Santiago. Además, es que yo no soy ni seré nunca tan buen guionista como Santiago, así que eso tengo ganado con sus guiones. Siempre he dicho que un dibujante, por muy bien que dibuje, si no tiene claro lo de ser guionista, mejor que se busque uno. De lo contrario, desperdiciará su talento como dibujante. El cómic es un arte narrativo, cuenta historias, y por eso un buen dibujo no sirve de nada si no tiene detrás un buen guión. Además, resulta que Santiago y yo tenemos una manera muy parecida de entender el cómic moderno, qué es lo que queremos hacer en el medio y hasta dónde queremos llegar. Y esa coincidencia de intereses y de pensamiento, te lo aseguro, no es fácil que se dé entre un guionista y un dibujante.

En tu obra se nota que eres (o has sido) fan de los cómics de superhéroes. ¿Qué te parecen en la actualidad? ¿Qué otros géneros frecuentas?

Sí, tanto Santiago como yo hemos leído tebeos de superhéroes desde pequeños. Es un género fascinante por muchas razones, sobre todo por los símbolos y arquetipos que maneja. Ahora ya leo muy poco del género, francamente, porque en general resulta aburrido por repetición; son demasiadas décadas reciclando historias y personajes. También es que uno se cansa de lo mismo y quiere probar otras cosas. De todos modos, cada cierto tiempo hay una especie de boom en los superhéroes, cuando coinciden algunos autores interesantes que renuevan el género y consiguen aportar su propio enfoque al mismo. Sucedió en 1986 con Miller, Moore y los que vinieron detrás. Sucedió también hace unos años con la renovación de Marvel con Joe Quesada al mando, aunque la cosa parece que ha durado poco. Por ejemplo, a ambos nos gusta bastante alguna serie Marvel como X-Force/X-Statix , de Milligan y Allred. The Autorithy también tenía bastante gracia, al menos hasta que dejó de tenerla. Lo que me aburre mortalmente son los tebeos de superhéroes “a la antigua usanza”, es decir, los que se limitan a reciclar sin aportar nada nuevo. Por eso no leo mucho del género últimamente. Eso sí, el tebeo de superhéroes que más nos ha impactado a Santiago y a mí ha sido el Eightball # 23 , donde Dan Clowes ha aportado su visión personal del género. Y es sencillamente genial.

En cuanto a otros géneros…. A ver, como te decía antes, leo de todo, no tengo demasiados prejuicios. Y tampoco me fijo en el género, sino en el autor. Me dan igual los géneros, lo importante son los autores, que el autor tenga estilo propio, cosas que contar, que aporte algo. Leo algo de superhéroes, bastante cómic indie americano, bastante cómic europeo, algunas cosas japonesas. De cómic español me leo casi todo lo que se publica. Hay ahora muchos nuevos autores españoles, algunos de ellos francamente buenos.

Autores que idolatres y autores que odies.

Que “idolatre”, ja, ja: bueno, el primero que se viene a la mente es Frank Miller, por algo será. Siempre intenta inventar cosas nuevas, probar caminos nuevos que nadie ha intentado. Arriesga muchísimo. te puede gustar más o menos lo que hace en cada trabajo, pero siempre te sorprende porque no se parece a nada que hayas visto nunca. A veces acierta, otras veces no tanto, pero él sigue su camino. Es un artista en todo el sentido de la palabra, un tipo que investiga y abre nuevos caminos. Y luego es que su personalidad como autor es tan apabullante, que siempre trasciende el género que toca. Por ejemplo, que el Dark Knight sea un tebeo de superhéroes es absolutamente irrelevante. Ese tebeo es de superhéroes simplemente porque es el género dominante en USA y porque la industria del cómic le pagaba muy bien a Miller por hacer una historia de Batman, pero él tiene el suficiente talento e ideas como para haber contado esa misma historia en, qué sé yo, un western, o en ciencia-ficción, si es que ése fuera el género dominante en los cómics americanos. Así que lo que hace relevante al Dark Knight son sus valores intrínsecos como obra artística, no que sea un tebeo de superhéroes. Y posee esos valores porque, como digo, Miller es un artista en el sentido más pleno de la palabra y porque sus obras -no todas, ojo, pero sí la mayoría- son, en mi opinión, verdadero arte. Por cierto, el DK 2 también me entusiasma, es divertidísimo, muy político en el fondo y pura vanguardia en la forma. Miller no ha perdido ni fuerza ni capacidad para innovar, y eso que el tío la ha hecho con 45 años.

En general, me gustan autores que siguen su propio camino, y cuanto más arriesgan e innovan, más me gustan. Will Eisner también es un referente absoluto, desde luego. Fue mi primer maestro en esto del dibujo, y también es un guionista excepcional. Es otro gran pionero del cómic mundial. Mézières es un dibujante que me gusta muchísimo. No sé bien por qué, pero conecto con su dibujo a un nivel muy visceral. David Mazzucchelli también me sigue embelesando, su dibujo es muy “carismático”, por llamarlo de alguna manera. Kirby también, por supuesto, un verdadero monstruo. Qué dibujo tan loco y expresivo, qué estilo, qué imaginación. Sus tebeos, más allá del género, transmiten una energía y unas emociones que otros autores no tenían o no eran capaces de transmitir. Eso por no hablar de su asombrosa capacidad para expresar conceptos muy complejos y abstractos de una manera tan sencilla y entretenida que cualquier chaval podía entender y disfrutar. Tezuka es otra bestia a seguir en casi toda su obra. Carlos Giménez, sobre todo en Paracuellos y Barrio , es otro referente para mí. Jaime Hernandez me encanta, es otro pionero. Chaland me flipa de dibujo, pero no como guionista. Bueno, te podría decir muchos más.

De autores que han ido saliendo más recientemente, me gustan muchas cosas de Dan Clowes, aunque no todo, claro. En sus mejores historias, así lo veo yo, es sencillamente el mejor de su generación. Chris Ware ha reinventado el medio, es un genio. Seth también me gusta mucho, lo mismo que Chester Brown, Charles Burns, etc. De Francia me gustan especialmente Blutch, Dupuy y Berberian y Christophe Blain, aunque hay otros de esta nouvelle vague del cómic francés que también me molan. Hace poco he leído La guerra de Alan , de Guibert, y me ha parecido una verdadera pasada. En España hay nuevos autores a los que estoy siguiendo con mucho interés. En fin, es que ahora hay muchos autores muy buenos, de nivel tremendo. Es un momento histórico para el cómic mundial, lo digo completamente en serio.

En cuanto a autores que “odie” (no es nada personal, ja, ja)… Buf, no sé qué decirte. La verdad es que cuando algo no me interesa, simplemente lo aparto y ya no me acuerdo más. O sea, que “odiar”, no es que odie a ningún autor. Hay autores, evidentemente, que ya me tienen escarmentado por todo lo que he leído de ellos, y de los cuales huyo siempre, porque son una verdadera lata. Tampoco me gustan los autores que copian demasiado. Todos copiamos, evidentemente, en el sentido de que todos aprendemos de autores anteriores, pero creo que hay un delgada línea roja entre la influencia y la simple copia. Si tú no aportas nada propio, mal vamos.

Bueno, venga, te doy algo de carnaza: no me gusta nada el Alan Moore de From Hell , que me parece pedante y aburridísimo. Ojo, me gustan otras obras suyas, pero no ésta. En From Hell , Moore hizo una tesis en lugar de una historia de ficción, y por eso como tebeo me resulta francamente ilegible. No soporto cómo a lo largo de la historia hace alarde de toda la documentación que consultó para escribirla. Por dios, muchos autores que hacen obras ambientadas históricamente se documentan tanto o más que él, y no por ello se empeñan en reflejarlo constantemente en la historia. Por ejemplo, Hermann y su sensacional saga medieval Las torres de Bois-Maury , que es buenísima, no hace esos alardes innecesarios. Esa saga está documentadísima pero, sin embargo, no se nota. Para Hermann lo importante es la historia, no que “se note” el trabajo de guión.

¿Planes de trabajo futuros (a parte de “el vecino 2”)?

Bueno, tengo faena para rato con El Vecino. Aparte de eso, Santiago y yo estamos haciendo algunas historietas cortas en otro registro y con otros temas, éstas en blanco y negro. No son de género y sí, digamos, algo más experimentales. Al menos eso es lo que intentamos. Pero, ojo, experimental no quiere decir ilegible, ¿eh? Se leen perfectamente y expresan cosas, o eso queremos. Nuestro interés experimental va precisamente por las temáticas que estamos tratando y el modo ambiguo en que queremos tratarlas. Es nuestra idea, vamos.

Terminamos con otro tópico… ¿algún consejo para los que se quieran dedicar a esto del cómic?

Sí: que si de verdad quieren dedicarse, que lo hagan. Que no se busquen excusas para no hacerlo. Y que insistan. Que nunca arrojen la toalla. Que no hagan demasiado caso de ese tipo de opiniones tipo “déjalo, es inútil hacer esto, no da dinero, etc.”. Y que si algo les sale mal, o no consiguen publicar una historieta, que hagan otra y vuelvan a insistir. Que no se rindan, que insistan. Es un consejo que a mí me dieron hace años (entre ellos, algún autor famoso como Miguelanxo Prado). Y mira, aquí sigo. También es que soy muy cabezón.

Muchas gracias por todo.

A tí.

Pepo

El Cuervo: Nuestro lado oscuro

El primer recuerdo que tengo de “El Cuervo”, es el del típico póster promocional para el cine de la ciudad, fijado con un par de tiras de celo en la cristalera de un desangelado bar próximo al instituto en que cursé mis estudios de FP. Allí salía aquel tipo, absolutamente de negro, inmerso en la oscuridad, apenas bañado por un haz de luz vertical que nos mostraba una cara muy pálida, blanca y extraña. Como si se tratase del maestro de pista de algún circo diabólico, de un maldito payaso infernal… Me quedé unos segundos analizando la imagen y supongo que fijándola en algún lugar de mi mente. Recuerdo igualmente como, al volver a casa, hice un vago comentario a mi hermano al respecto… “tiene pinta de super-héroes, habrá que verla…”

Sí, eso es una infancia freaky… qué pocas luces…

La película data de 1994. Dirigida por Alex Proyas y protagonizada por Brandon Lee, el primer hijo del mítico y malogrado actor, maestro de artes marciales, Bruce Lee. En su prólogo, unos planos aéreos nos sitúan en la “Noche del Diablo”, el 30 de Octubre en una ciudad de nombre sin precisar. Una joven pareja ha sido asaltada en su domicilio, la noche anterior a su boda. Shelly, violada y golpeada, muere en el hospital. Su prometido Eric Draven, es asesinado al intentar socorrerla. Un año después, guiado por un cuervo, él regresa de la muerte convertido en un ángel vengador: El Cuervo / The Crow.

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Con los años se ha convertido en una película de culto, por varias razones. El director demuestra sus buenas maneras y nos sirve un excelente anticipo de lo que sería la también magnífica y poco reconocida Dark City, acompañado por la adecuadísima y asfixiante fotografía de Dariusz Wolski (también responsable en la de Dark City) y una excelente banda sonora que destaca por su calidad, repleta de sonidos duros, guitarras potentes y grupos como The Cure, Stone Temple Pilots, Rage Against the Machine y Pantera. Por supuesto, incluye una balada para recordar de Jane Siberry: “It can’t rain all the time”. Una de las frases que se ha hecho también mítica dentro del largometraje. Otra razón de peso para su mitificación fue, por desgracia, el fallecimiento durante su rodaje de Brandon Lee en lo que fue un… extraño accidente. Al parecer, en una escena con armas de fuego, se usó munición real. Hay otras versiones de su muerte, pero esta es la más extendida. Incluso se llegó a decir que se usó la escena en la película, lo que nos llevaría a la primera “snuff movie” de la historia… Sumemos esto a la “maldición” que, dicen, pesa sobre los primogénitos de la familia Lee, y que Brandon se casaba 2 semanas después de acabar el rodaje… y lo tenemos todo. Se usaron dobles y técnicas digitales para finalizar el rodaje. Una de las primeras ocasiones en que se utilizaron para el cine.

Como adaptación, es una de las más fieles. Sí, he dicho bien. Por aquel entonces, ignorante de mí, desconocía que el film estaba a su vez basado en el cómic gótico de homónimo nombre, del dibujante y guionista James O’Barr. Lo realizó en 1981, después de que su novia muriera en accidente de tráfico, por culpa de un conductor ebrio. O’Barr dejó escapar todo aquello que estaba conteniendo en su interior, consumiéndole, y le dio forma (“La mano no es diferente de lo que crea”- A.A. Atanasio), creando a un personaje a tener en cuenta a partir de ese momento. El Cuervo, como confesó su creador, bebe de figuras de la música dark y new age inglesas. Su música le inspiró esa atmósfera oscura que destila la obra. Su anti-héroe es una mezcla de la expresión corporal de Iggy Pop (que después participaría en la secuela y en su BSO.), y de la imagen de Robert Smith, cantante de The Cure. Una especie de bufón trágico, un anti-héroe por definición, una imagen alegórica de la muerte. Un espíritu que vuelve del más allá para dictar sentencia y administrar justicia, implacable y frío. Retazos de la poesía simbolista de finales del siglo XIX, de Baudelaire, Rimbaud o Poe (de éste último es el poema que recita Eric en la película al entrar en la tienda de Gideon). El personaje representa la parte más brutal y devoradora de este animal, de este dios antiguo, de esta faceta supersticiosa que posee una miríada de significados en diversas mitologías, romana, griega, nórdica, celta, indios americanos, germanos, tribus siberianas, china… Incluso el propio nombre del protagonista, , nos remite al animal (Raven en inglés).

La ciudad viene a ser la trampa en la que todos vivimos, la cárcel invisible que nos rodea, un lugar maldito y sin esperanza, donde la humanidad nos muestra lo inútil de su existencia. Todos sus defectos. Excepto Eric y Shelly, la perfección del amor, el último reducto de humanidad. Por ello, El Cuervo es un compendio de pena, rabia y dolor, que repudia lo que vivió, pero reclama lo que perdió. Así que castiga por ello… ¿Justificadamente?

El tema podría considerarse polémico. Un verdadero caos axiológico que dejaremos para otro día. El cómic es oscuro, con tramas de grises y negros poderosos, extremadamente violento. La película minimiza un poco esta contundencia, pero sigue manteniendo la idea, esa emotividad que impregna su discurrir, esa pena envolvente y ese romanticismo entre líneas. Porque El Cuervo es una historia de acción, es una historia trágica, es una historia de amor. Cómic o película, película o cómic, el trasfondo del personaje es el mismo. Su motivación y su sendero. No hay muchas diferencias entre ambos. Detalles necesarios, como la aparición de Sarah en el film como nexo entre personajes, o la inclusión de un “jefe final”. En una introducción del cómic, leemos:

“Un día perderás todo lo que tienes. Nada te preparará para ese día. Ni la fe, ni la religión… Nada. Cuando muera alguien a quien amas, conocerás el vacío… Sabrás lo que es estar completamente solo. Nunca olvidarás y nunca perdonarás. Los solitarios no suelen hablar de una manera tan íntima y tan exhaustiva como lo hace James O’Barr en este libro. Así que, por lo menos, aprende del cuervo esta lección: Piensa en lo que puedes perder.”
(John Bergin)

No nos engañemos. Al fin y al cabo, todos y cada uno de nosotros encontramos cobijo bajo sus alas extendidas, llevamos una parte de su sombra en algún rinconcito de nuestro corazón, oculta bajo capas de hipocresía, de apariencia, de autocontrol y del qué dirán. El amor y el odio, la ira y la bondad, la rabia y el cariño no son más que extremos de una misma cuerda… nos balanceamos en ella constantemente, haciendo juegos malabares e intentando no caer al vacío.

Hasta que llegue ese día…