Recortar, pegar y jugar. Al principio era eso: sobre un soporte bidimensional intervenir objetos fetiche siempre utilizando lo simbólico, lo emotivo y el anclaje tipográfico para cerrar el concepto. Luego, a la acumulación de pequeños objetos se sumó la manía por desarmar cualquier artefacto electrónico irreparable y componer con ellas piezas únicas. Finalmente, y tras un taller de resina, Gabriela Rojas encontró el soporte, el contenedor de sus collages de mini objetitos.
Así surgió la idea de realizar productos utilitarios –llaveros, imanes, portasahumerios, portamensajes, tiradores para cajones, etc.- pero como si fueran pequeños hechos artísticos. Revalorizar objetos y recortes de la vida cotidiana y realzarlos, eternizarlos.
Asi nació Guiño, con la búsqueda de lo simbólico de la inclusión. Gabriela explica: “siempre va a haber algún guiño para alguien, siempre va a haber alguien q se sienta identificado con algún guiño. Trae recuerdos, emociones, arranca sonrisas, genera cosas”. Guiño es culto a los detalles.