La hora del diseño está en boga y no hay prenda ni objeto que se quede afuera de esta tendencia. La idea es que toda cosa útil también sea bella, única; que más allá de su funcionalidad tenga una dosis estética que marque el sello personal de quien la genera y el estilo de quien la consuma.
De ahí surge una gran cantidad de diseñadores abocados a ponerle el toque especial a la vida cotidiana y costumbres más básicas. Es por ello que se recrea toda una línea de vajilla con ese concepto, y el reinado lo llevan airosas las tazas.
El quid de la cuestión es resaltar la degustación con materiales nobles como la cerámica y la porcelana, colores vibrantes y mil y una formas; siempre primando la practicidad y comodidad que el ritmo actual requiere.
Se utilizan detalles que representan diversión, calma y placer, y otros que hacen del objeto también una pieza de arte única. Algunas de ellas incorporan lo artesanal con pinturas hechas a manos y acabados rústicos; otras son la expresión más pura del minimalismo contemporáneo.
( María Martin Sidrás maria@disenioclub.com.ar )